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Pasos para hacer rosquillas de anís

Las rosquillas de anís son una de esas recetas de toda la vida que, desde el primer bocado, te hacen sentir esa esencia casera y tradicional que tanto nos gusta saborear en repostería

Pasos para hacer rosquillas de anís

Muchos creen que es un dulce que solo se realiza en festividades como la Semana Santa o la Navidad, pero lo cierto es que es una receta que podemos elaborar en cualquier momento del año para deleitarnos con su delicioso sabor anisado.

Ingredientes:

  •  2 huevos
  •  100 g de azúcar
  •  100 ml de zumo de naranja
  •  50 ml de anís dulce
  •  150 ml de aceite de girasol
  •  1 sobre de levadura química o tipo Royal
  •  580 g de harina de trigo
  •  Aceite de girasol para freír
  •  Ralladura de la piel de una naranja o limón
  •  Azúcar para rebozar

Necesitarás:

  •  Un bol grande para mezclar los ingredientes.
  •  Una espátula o varilla para remover.
  •  Un rallador.
  •  Una sartén o una bandeja de horno si haces las rosquillas al horno.
  •  Papel absorbente.

Pasos a seguir para hacer esta receta

1: Para comenzar con la elaboración de las rosquillas de anís caseras, es conveniente empezar mezclando los ingredientes secos: la harina, el azúcar y la levadura. Introdúcelos en un bol y remueve para que se integren, de este modo el azúcar se repartirá mejor.

te hacen sentir esa esencia casera y tradicional

2: Añade la ralladura de naranja o de limón y vuelve a mezclar. Una vez unido, abre un hueco en el centro para añadir los líquidos a la mezcla.

3: Bate los huevos con un tenedor y añádelos en el centro de la masa de rosquillas. Agrega también el zumo de naranja, el anís y el aceite de girasol. Mezcla todos los elementos con una paleta o varilla hasta integrar bien los ingredientes líquidos con la harina.

4: Cuando los ingredientes líquidos y sólidos estén integrados, llega el momento de ensuciarse y amasar la mezcla con las manos.

5: Una vez que la masa esté lista, espolvorea un poco de harina en la superficie donde vas a trabajarla para evitar que se pegue. Espolvorea también harina (algo más abundante) en la zona donde irás colocando las rosquillas antes de freírlas.

6: Coge con los dedos una pequeña porción de masa y forma una bola con ayuda de tus manos. A continuación, sumerge tus dedos en harina y haz un agujero en el centro de la bola para dar forma a tu rosquilla. Al cubrir tus dedos de harina, evitarás que la masa se pegue a ellos y te resultará más fácil abrir el agujero. También puedes utilizar un molde.

para deleitarnos con su delicioso sabor anisado.

7: Para conseguir unas rosquillas de anís esponjosas, el truco es hacer un corte superficial con un cuchillo en todo el borde de la rosquilla (sin llegar abajo) para que tomen más volumen en la sartén. De esta forma, disfrutarás de unas rosquillas con un interior más esponjoso. Haz el corte justo antes de freírlas.

8: Llega el momento de freír tus rosquillas de anís. Para ello, pon una sartén al fuego con aceite de girasol. Prepara un plato con papel absorbente para sacar las rosquillas de la sartén y ten a mano un bol o plato con azúcar para rebozar las rosquillas. La receta tradicional es con azúcar, pero puedes darle un toque diferente rebozándolas en azúcar glass o en una mezcla de azúcar y canela o bolitas de anís.

9: Cuando el aceite esté caliente, ve añadiendo las rosquillas en la sartén. A medida que las vayas sacando, déjalas escurrir un poco y colócalas sobre el papel absorbente. Cuando hayan enfriado ligeramente, sin estar del todo frías, reboza las rosquillas una a una en el azúcar y ¡listo! Tus rosquillas de anís fáciles están listas para comer.

Si quieres hacer tus rosquillas de anís al horno, sigue el mismo procedimiento para la masa, coloca las rosquillas en una bandeja de horno e introdúcelas en el horno precalentado a 180 ºC durante 25 minutos o hasta que estén doradas.

Consejos

  • Esta masa para rosquillas de anís esponjosas es muy fácil de trabajar con las manos y no se pega. Si tienes problemas, moja tus manos con un poco de aceite o harina.
  • Sabrás que tu masa está lista cuando tenga una consistencia blanda y no se pegue a los dedos.

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