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Lo que no sabías de tu cuerpo… Dilibeth MUNDO

El caudal de información acumulada sobre el hombre es impresionante, sin embargo, aún falta mucho por averiguar acerca de las fuentes del conocimiento de nuestro organismo

Al humano se le asignan cualidades que tienden a separarlo de los demás seres vivientes, como una criatura única o como el rey de la creación. Estas diferencias pueden estar fundadas en su inteligencia o capacidad de razonar, en su sensibilidad y posibilidad de brindar afecto y en su compleja organización social. No obstante, es un ser vivo, que como el resto de las especies presenta un conjunto de características comunes.

Todos los seres vivientes están constituidos por protoplasma, excepto los virus. Es difícil, por ejemplo, dar respuestas concretas de por qué nuestro cuerpo está constituido así. Algunas explicaciones se fundan en el desarrollo embrionario del ser humano, que se inicia desde la célula huevo. Veamos un ejemplo: los males que aquejan a nuestra débil columna vertebral se puede explicar porque nuestros antepasados se apoyaban en cuatro pies. El Homus erectus fue el primer homínido que se paró en sus dos extremidades inferiores. Provocando así la curvatura de la columna en la región lumbar.

Cuando el bebé levanta la cabeza por primera vez, causa una curvatura en la columna vertebral y cuando se sienta, la vuelve a curvar en el otro extremo. De este modo, el eje óseo de nuestro esqueleto va adquiriendo la forma de una suave espiral.

El sentido del equilibrio

El equilibrio depende de un conjunto de informaciones que controla el cerebro y que provienen de los ojos, de los músculos y de las articulaciones, de las células sensibles a la presión ubicadas en la planta del pie, y de los estímulos que se originan en el oído interno.

Un patinador requiere de un agudo sentido del equilibrio para mantenerse sobre pequeñas ruedas.

El ojo, una cámara fotográfica automática

La cámara fotográfica es el único artefacto que se ha construido como una copia exacta de un órgano de los sentidos. Nuestra cámara natural es aproximadamente esférica y mide 24 mm de diámetro. En realidad, el ojo está compuesto por dos segmentos de esfera: la radio menor; está constituida por la córnea transparente; la esfera mayor, por los 5/6 del globo ocular. Esta última consta de tres capas; la más interna, llamada retina, es sensible a la luz. El nervio óptico se desprende desde el polo posterior del globo ocular y se dirige al cerebro.

Los objetos que miramos no se ven al revés, se debe a que los nervios ópticos se entrecruzan antes de penetrar en el cerebro.

Sensibilidad a los sabores

Las papilas gustativas humanas difieren en sensibilidad según el tipo de sustancia que se pretenda identificar.

En muchos animales, el olfato llega a un nivel de sensibilidad sorprendente: les advierte de la presencia de sus enemigos o los orienta para buscar el alimento. A pesar de que en el hombre este sentido se encuentra menos desarrollado, hay sustancias como el olor a ajo que se pueden apreciar en diluciones del orden de 1: 30. 000. 000. 000.

Para que una sustancia produzca una sensación olfativa, debe ser volátil; de esa manera podrá alcanzar las fosas nasales. La mucosa que reviste la parte superior de las fosas nasales posee terminaciones nerviosas libres. Normalmente, por esta zona no circula el aire que se respira, y las partículas olorosas llegan aquí por simple difusión o por un golpe de aire que se origina cuando se hace el intento de oler.

El sentido del olfato se fatiga con rapidez frente a la persistencia de un mismo estímulo, pero también reacciona con rapidez ante la presencia de otra sustancia, lo que indica que existen muchas clases de neuronas sensoriales.

La variedad de los olores que se pueden apreciar es casi infinita. Un intento de clasificación los agrupa en ocho categorías fundamentales: aromático, etéreo, fragantes (balsámicos), ambrosíacos, aliáceos, quemado, caprino, nauseabundos.

Las sensaciones gustativas fundamentales son cuatro: dulce, salado, amargo, ácido.

En el ser humano, los receptores químicos están localizados en la lengua, el paladar, y en las cavidades nasales.

La maquinaria de nuestro cuerpo humano es realmente extraordinaria, en un próximo segmento de Dilibeth MUNDO extenderemos este tema. ¡Los espero!

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